La niebla, un fenómeno explicado

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La niebla es un fenómeno natural de belleza extraordinaria, que representó maravillosamente  Simon Christen en su galardonado video de lapso de tiempo "Adrift" filmado en la zona de la bahía de San Francisco. También le da vida a regiones donde escasean otras formas de agua. No obstante, a pesar de su belleza y de sus capacidades de sustentar la vida, la niebla también puede producir condiciones traicioneras para las personas que trabajan o viajan por ella.

¿Qué es la niebla?

Básicamente, la niebla es una nube a ras del suelo. Según la temperatura y la humedad, puede ser más o menos densa y con ello cambian los niveles de visibilidad. Estas condiciones específicas también determinan la velocidad o lentitud con que la niebla se forma y se disipa. Son la densidad de la niebla, como así también la velocidad con que se forma y disipa, las que determinan el grado de peligro que representa y la mejor forma de mantenerse a salvo.

Para formarse, la niebla requiere condiciones de mucha humedad. El vapor de agua del aire húmedo se adhiere al polvo y a otras partículas microscópicas y forma gotas de agua que quedan suspendidas a ras del suelo, creando una nube. La niebla se diferencia de la neblina sólo en la densidad de la nube, medida en visibilidad. Si se puede ver más de 1000 metros a través de la nube, se trata de neblina, pero si la visibilidad cae por debajo de un kilómetro, se considera niebla.

En las regiones desérticas donde los vientos fríos se encuentran con ambientes polvorientos, o en las zonas costeras donde las partículas de sal se topan con aire húmedo, la niebla suele ser más espesa. El título de sitio más neblinoso del mundo lo lleva una zona del océano Atlántico denominada Grandes Bancos, en la costa de Terranova, en Canadá oriental.

Tipos de nieblas

Existe una diversidad de tipos de niebla que se forman en diferentes condiciones. Por ejemplo, en las noches tranquilas de invierno, cuando el cielo está despejado, el calor absorbido por la tierra durante el día se irradia hacia el aire, y el agua del aire forma gotas a ras del suelo. Este tipo de niebla suele disiparse cuando sale el sol, y se conoce como niebla radiativa o de radiación, o niebla de suelo.

Las nieblas de valle se producen en las zonas de montaña cuando el aire frío y denso queda atrapado entre las laderas abruptas del valle. El aire más cálido pasa sobre el valle y crea la inversión de temperatura que condensa el aire en el valle; en algunos casos esto puede durar varios días.

Las nieblas de evaporación se forman cuando el aire frío pasa sobre masas de agua más cálida o tierra húmeda y cálida. La humedad de la tierra o del agua más cálida se evapora y se mezcla con las masas más bajas de aire frío que pasan por encima; esto lleva a una mezcla de temperaturas que causa la condensación y suele formar niebla.

Las nieblas de advección se forman cuando una masa de aire húmedo y cálido pasa sobre una superficie relativamente fría, como nieve o tierra congelada. Todos estos tipos de niebla pueden formarse y disiparse más rápida o lentamente según el nivel de humedad o la diferencia de temperatura entre el aire y la superficie con la que éste interactúa, así como  la velocidad del viento y otros factores.

El impacto de la niebla

La conducción de vehículos representa una métrica clave para evaluar los peligros relacionados con las actividades en la niebla. La niebla en la carretera crea dos problemas para los conductores. Primero, con la visibilidad reducida resulta más difícil ver otros vehículos, las marcas de los carriles, las señales y en algunos casos hasta la dirección del tránsito y los costados del camino. Segundo, la niebla afecta nuestra percepción de la velocidad pues dependemos de las indicaciones visuales de nuestros alrededores para juzgar la velocidad a la que nos desplazamos. Los servicios de emergencia viales también tienen dificultades en responder a los accidentes en la niebla, lo que aumenta el riesgo para las víctimas y también para los que las atienden.

En el estudio nacional integral más reciente de los accidentes de tránsito relacionados con la niebla en EE.UU., la Federal Highway Administration registró aproximadamente 1,25 millones de accidentes de vehículos cuya causa se podía atribuir directamente a las condiciones meteorológicas entre 2004 y 2013.

No sólo los caminos se ven afectados por los peligros relacionados con la niebla. Los puertos y aeropuertos también se ven profundamente afectados en estas condiciones. La actividad en la niebla aumenta mucho los riesgos para los trabajadores, pero las precauciones de seguridad causan costosos tiempos de paro.

Muchos entornos industriales también sufren graves pérdidas financieras debido a la niebla. En las plataformas petroleras y de gas de alta mar, así como en las explotaciones mineras, los déficits de producción debidos solamente al tiempo de paro pueden alcanzar cifras de cientos de miles de dólares por día. Los lugares de trabajo en las instalaciones agrícolas, las obras de construcción y hasta las fábricas o los depósitos también se tornan sumamente peligrosos en tiempos de niebla. En algunos casos, la reducción de visibilidad puede impedir el trabajo totalmente; estas demoras acarrean pérdidas enormes para las empresas y para los trabajadores a contrato, comunes en estas industrias.

El empañamiento

La formación de niebla no es solamente una condición meteorológica.

La formación de niebla no es solamente una condición meteorológica. Las mismas diferencias de humedad y temperatura que crean nubes de niebla también empañan las superficies como las gafas y antiparras. Cuando una persona lleva gafas y éstas se empañan, su visibilidad puede verse reducida, prácticamente encegueciéndola hasta que se pueda eliminar la condensación. En muchas situaciones este empañamiento puede producirse en momentos cruciales y causar un desastre para quien lleva las gafas o los que le rodean.

En el lugar de trabajo

Al igual que las nubes de niebla que se forman en condiciones de humedad debido a la diferencia de temperatura entre el aire y una superficie, las gafas se empañan debido a la diferencia de temperatura entre el lente y el aire que lo rodea. Esto puede ocurrir cuando pasamos de un ambiente frío a uno más cálido, o viceversa. Esto es especialmente común en las industrias del petróleo y del gas, energía, depósitos y otras en que los trabajadores se mueven regularmente entre ambientes externos e internos y viceversa.

Asimismo, puede ocurrir como reacción al calor emitido por el rostro, en contraste con el aire circundante más frío. Básicamente, la humedad del aire se condensa en la superficie del lente como respuesta a la diferencia de temperatura. Esto es especialmente preocupante en la agricultura, la construcción y otros entornos en que los jornaleros manuales hacen esfuerzos físicos y a medida que trabajan, van produciendo calor.

Las posibilidades de que se produzca este efecto de empañamiento aumentan con una serie de factores. Por ejemplo, los lentes sucios y dañados crean una superficie mayor sobre la cual puede formarse la condensación. La suciedad aumenta el efecto de empañamiento que es más pronunciado en las gafas y antiparras más viejas. Para reducir los accidentes laborales, las empresas deben asegurarse de que sus empleados estén equipados con gafas nuevas y en buen estado, y que limpien los lentes con frecuencia

Los ambientes muy húmedos, tanto en exteriores como bajo techo, probablemente causen empañamiento independientemente de las diferencias de temperatura. No obstante, la exposición más prolongada al frío puede enfriar totalmente los lentes. Ello implica que cualquier aumento de temperatura llevará a un empañamiento prolongado a pesar de los intentos de limpiarlos. Las fábricas y plantas cálidas en ambientes fríos son ejemplos perfectos, ya que al entrar al ambiente cálido los trabajadores corren el riesgo de empañamiento.

Muchos trabajadores en estos ambientes se encuentran en una situación de "Trampa 22". El uso de gafas empañadas reduce su visibilidad y les impide trabajar de forma productiva, además de aumentar el riesgo de accidentes. Muchos de ellos optan entonces por quitarse las gafas protectoras para poder ver mejor, lo cual a su vez acarrea el riesgo de otros peligros para sus ojos, como la luz, el calor y las partículas en suspensión. Según la Prevent Blindness Organisation, es posible evitar el 90% de todas las lesiones laborales usando gafas de seguridad apropiadas, pero las gafas empañadas crean otra serie de riesgos para la seguridad. Casi el 60% de los trabajadores afectados por lesiones oculares no estaban usando gafas protectoras en el momento del accidente, según la Oficina de Estadísticas Laborales de EE.UU. Ello podría estar relacionado con el empañamiento de las antiparras, instrucción insuficiente sobre el equipo de protección individual (EPI) u otras razones.

Si el empañamiento puede causar peligros graves, como en los lugares de trabajo que utilizan maquinaria pesada, es indispensable que los lentes cuenten con protección no sólo anti-empañamiento sino también antirrayaduras. El revestimiento antiempañante incorpora materiales hidrófilos que absorben la humedad y técnicas hidrofóbicas que desvían el exceso de humedad hacia los lados del lente. La mayoría de las gafas de protección ocular que se venden hoy sólo protegen el interior del lente contra el empañamiento y el exterior del lente contra las rayaduras; esto no cubre todos los tipos de empañamiento que se pueden presentar. La tecnología Platinum Coating de Bollé Safety ofrece protección integral contra el empañamiento mediante la aplicación de un revestimiento antiempañante y antirrayaduras tanto en la cara interna como en la cara externa del lente.

La prevención del empañamiento del lente

Cualquiera sea el tipo de gafas o antiparras que usted use, existe una diversidad de métodos que puede aplicar para reducir o prevenir el empañamiento de los lentes. La medida más básica es mantener las gafas limpias; además, debería comprobar que las gafas no sean viejas ni estén dañadas. También son importantes el ajuste y la posición de las gafas con respecto al rostro. Compruebe que haya suficiente espacio entre su rostro y los lentes para permitir que fluya el aire y así se ecualice mejor la temperatura de cada lado. Asimismo, la prevención del sobrecalentamiento del rostro, llevando la ropa apropiada y exhalando aire alejándolo de las gafas, puede reducir la diferencia de temperatura y la resultante condensación.

También es posible añadir substancias a los lentes para reducir la posibilidad de condensación. Por ejemplo, las toallitas antiempañantes utilizan compuestos que previenen la formación de gotas de agua. Una capa delgada de pequeñas cantidades de jabón o de espuma para afeitar sobre el lente también puede actuar de la misma manera. La substancia antiempañante más accesible es generalmente la saliva. Respire, escupa o deposite saliva sobre los lentes y luego distribúyala uniformemente y límpiela suavemente; esto deja un residuo que previene la condensación de forma bastante eficaz.

Vea en la niebla

En el lugar de trabajo, en la carretera o en una gran diversidad de otras situaciones, los lentes empañados crean un peligro grave para quien lleva las gafas y los que le rodean. Para garantizar la seguridad en entornos en que el empañamiento es un problema, las personas que llevan gafas correctoras o protección ocular deben tomar medidas vigorosas para prevenir el empañamiento. La visibilidad es esencial para la seguridad y las actividades, por lo tanto sea consciente de las causas de la condensación y no corra riesgos cuando se trate de ver en la niebla.